lunes, 3 de enero de 2011

Tres meses después…

Digo yo que habrá que salir al menos a una entrada por mes. Y cuándo mejor que ahora, primera semana de enero, en la que todavía no hay clases de griego y se puede sacar algo más de timepo.

Hablando de tiempo, la verdad es que el meteorológico no acompaña demasiado. Unos diez grados, nublado con chubascos esporádicos. Aun así resulta sensiblemente más benévolo que el de Madrid. Hoy me he dado cuenta de que los árboles están tirando las hojas. Supongo que refleja el buen tiempo que hemos tenido hasta ahora, exceptuando el fin de semana que nevó.

atenas

No sabría decir si ya me he adaptado a Atenas. Recuerdo las famosas fases del cambio de país éxtasis-odio-adaptación. La verdad es que la de odio creo que la suelo pasar muy rápido, tenuemente, así que supongo que por ahí andaré porque el éxtasis he de reconocer que tampoco fue para echar cohetes. Todavía noto que falta un poco para empezar a estar “como en casa”. Dominar el idioma ayudaría, pero aunque no lo veo imposible, si me parece más complicado de lo que a priori suponía, y a tres meses vista empiezo a pensar que un año quizá no vaya a bastar a no ser que acelere el ritmo. Continuaremos a la espera de ese salto de nivel que llevo esperando desde que llegué.

lefkada

También hay algunos viajes que habrían merecido mención y que si encuentro algo de tiempo ganas caerán por aquí: Lefkada (Grecia), Esmirna (Turquía) y Sofía (Bulgaria). Este último con la suerte de que perdí mi cámara, lo que me ha obligado a dar un salto de calidad que esperemos que se note en las próximas fotos.

éfeso

Una pena que los viajes desde Atenas sean tan caros. En avión por las tasas y la ausencia de low-cost. Por carretera por el precio desorbitado de la gasolina y los peajes. Aun así ya hay nuevos viajes programados: París y Berlín. Prepárense.

Unos vienen, otros se van. La pena es que se van más que vienen, así que Laura ya nos dejó a finales de diciembre (ojalá que para cambiar a mejor) y Joaquín hará lo propio en menos de un mes, mientras que solo viene una compañera nueva. En una semana veremos.

¿Año nuevo, vida nueva? No creo que sea para tanto, pero seguro que algo cambia.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Buscar piso en Atenas

Pues sí, la forma de buscar piso para alquilar en Atenas es un tanto particular comparada con la española. Ingenuo de mí, al principio pensé que, al igual que en España, habría una o dos webs donde estaría la inmensa mayoría de la oferta de alquiler de la ciudad. Con esas empecé a pelearme con la web de www.xe.gr que me dijeron que era la más importante donde, para el tamaño de la ciudad, no había demasiados anuncios. Aun así fui revisándolos concienzudamente y, a pesar de que la información que tenían era bastante pobre y la práctica totalidad carecía de fotos, conseguí hacerme con un listado de pisos “interesantes” a los que se podía llamar para intentar concertar una cita. Por supuesto, todo esto desde España intentando agilizar lo máximo posible la búsqueda de piso a la llegada a Atenas.

Al llegar fue cuando de verdad entendí lo que quería decir la gente con ir por la calle mirando carteles. Hay una oferta enorme de pisos en alquiler (por lo menos ahora con la crisis) pero al parecer no hay ningún periódico ni web donde se anuncien. Los pisos se encuentran pateándose las calles buscando unos carteles alargados con la palabra ENOIKIAZETAI que se ponen, en principio en los portales, pero que se pueden encontrar en cualquier elemento del mobiliario urbano.

Por supuesto que los carteles tampoco son demasiado descriptivos más allá de los metros cuadrados y un número de habitaciones que a veces incluyen el salón y otras no. Las γκαρσονιέρα (garzonieiras más o menos), que son estudios para una persona, y los pisos pequeños los podemos descartar. Los demás hay que verlos para saber más.

Típicamente los pisos están sin amueblar… bueno, sin amueblar y sin cocina siquiera. Al menos los muebles de cocina sí que suelen estar, pero claro, alquilar un piso teniendo que comprar cocina, horno, frigorífico y lavadora nada más entrar es bastante jodido.

A todo esto muchos de los propietarios no hablan inglés. Menos mal que nos ayuda Laura que en menos de un año se maneja muy decentemente con el griego, porque si no habría sido mucho más difícil…

Al final, después de unos días buscando, nos quedamos con el primer piso que vimos (eso es suerte), gracias a que la mujer que vive en el bajo salió a por nosotros cuando nos vio leyendo el cartel y nos lo enseñó el mismo día que llegamos a Atenas. Cumple con casi todos nuestros requisitos y además, tras duras negociaciones, nos ponen los electrodomésticos.

La segunda parte es firmar el contrato. De nuevo con asesoramiento, tardamos más de diez días desde que vimos el piso hasta que tuvimos las llaves… y encima sin amueblar. En resumen, quince días largos hasta conseguir tener un techo y una cama en Atenas. Tampoco está tan mal. Menos mal a la hospitalidad de Laura y Joaquín, porque si no habría sido mucho peor.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Pues sí, casi un mes después de llegar a Atenas me he decidido a empezar el blog. Tampoco tengo demasiada fe en actualizarlo regularmente, pero habrá que intentarlo.

De aquí en adelante, estamos en Atenas.