jueves, 9 de junio de 2011
Contra la crisis
martes, 15 de febrero de 2011
Atenas-Salónica en tren
Para ir a Salónica hay tres opciones básicas: avión, tren o autobús. El h
echo de que tuviera que ir forzosamente este fin de semana hacía que no tuviera flexibilidad para elegir aviones, por lo que los precios se me iban de las manos (a partir de 140€ i/v). El autobús, que cuesta unos 65€ tarda más de seis hora. Demasiada paliza para el cuerpo y bueno, otro día hablaré de los autobuses… así que quedó como opción preferente el tren.
En uno parecido a este me fui a Salónica
Imagen de Wikipedia con licencia CC
Hay tres tipos de trenes para hacer Atenas-Salónica. A partir de unos 60€ i/v que cuesta el normal que tarda seis horas hasta los casi 90 que pagué por el Intercity Express con tal de hacer el trayecto en poco más de cuatro.
La primera dificultad fue conseguir el billete. Por supuesto no venden los billetes por Internet (con eso ya contaba), pero es que tampoco los venden en las agencias de viajes ni en ningún sitio que no sean la estaciones centrales y las oficinas de la compañía (que solo abren hasta las 14 h). Más increíble todavía es que en Internet no se puedan consultar ni siquiera los horarios, ya que la página de OSE, que en inglés lo único que tiene es la información corporativa, en griego tiene un menú para buscar los trenes que no conseguí ver funcionar en los 10 días anteriores a mi viaje.
Tras la llamar varias veces para averiguar los horarios (aunque parezca mentira la mejor manera de averiguarlos es mirar en una página no oficial donde alguien colgó un horario escaneado del año pasado) y dónde comprar el billete voy un día a la estación a conseguir el preciado papel.
Atenas tiene dos estaciones centrales. La del Norte se llama Lárissa y aunque cubre quizá más de la mitad de Grecia tiene un vestíbulo más pequeño que el de muchos apeaderos de Cercanías. Nada más llegar, el dilema: Hay unas ventanillas para comprar los billetes del mismo día, otra para comprar los billetes para una línea en especial y las paradas intermedias, otra para los billetes internacionales y otra para los interurbanos… ¿y los billetes nacionales para cualquier día? Pregunto en información y la verdad es que doy con un hombre muy competente, que me explica los horarios y los precios, y además habla español. Me indica que tengo que comprar los billetes en la ventanilla que pone “internacional”. Con dos cojones.
Unos días más tarde me planto en la estación unos 20 minutos antes de la salida del tren. La verdad es que me sorprendió bastante que, aunque exteriormente tenía una pinta bastante fea, el interior del tren es bastante cómodo y nuevo.
Sin razón aparente, y pese a haber salido en hora y no haber hecho ninguna parada rara, a la ida el tren llegó con 45 minutos de retraso que Luis y Bozena, que habían ido a recogerme a la estación aguantaron estoicamente hasta que llegué. A la vuelta, más de lo mismo: habíamos salido de Salónica sin retraso y el tren no se detuvo fuera de las paradas previstas. Sin embargo llegamos a Atenas con una hora de retraso.
Durante el viaje oí discutir a varias personas, puede que con el revisor, pero no me enteré de la razón. Lo cierto es que a partir de entonces empezó a hacer frío en el tren (sospecho que nos apagaron la calefacción). Intuyo que todo debe estar relacionado con el hecho de que este fin de semana cancelaran todos los trenes internacionales y la reducción de plantilla de más del 50% que parece que van a hacer en la empresa pública de ferrocarriles.
Cuando bajé del tren no daba crédito a lo que veía. Un grupo de pasajeros estaba increpando al maquinista, que a su vez se lo tomaba con bastante calma. Hasta que cerró la puerta de la locomotora de un portazo y uno de los pasajeros la volvió a abrir de un golpe.
Pasajeros increpando al maquinista
Saqué la cámara e hice algunas fotos como pude. Por un momento pensé que la turba enfurecida iba a asaltar la locomotora, pero parece que la cosa quedó ahí, aunque mientras estaba esperando junto a otros cientos de pasajeros para coger un taxi (al llegar con retraso ya habían cerrado el metro) llegó un coche de policía a “vigilarnos”.
El sablazo del taxista cogiendo a varios para el mismo destino y cobrándonos a cada uno lo que le dio la gana tampoco me lo quitó nadie.
El maquinista fumándose un cigarro
mientras yo pensaba que la gente iba a tomar la locomotora
Conclusión: a pesar de que no haber huelga, a pesar de que una de las razones por las que había comprado el billete de tren era porque salía más barato ir a la estación en metro (1,40€) que ir al aeropuerto (8€) la cosa me salió casi igual que ir en avión, y tardando cuatro horas más. Me parece que muy mal me las tengo que ver para volver a ir a Salónica en tren.
lunes, 3 de enero de 2011
Tres meses después…
Hablando de tiempo, la verdad es que el meteorológico no acompaña demasiado. Unos diez grados, nublado con chubascos esporádicos. Aun así resulta sensiblemente más benévolo que el de Madrid. Hoy me he dado cuenta de que los árboles están tirando las hojas. Supongo que refleja el buen tiempo que hemos tenido hasta ahora, exceptuando el fin de semana que nevó.
atenas
No sabría decir si ya me he adaptado a Atenas. Recuerdo las famosas fases del cambio de país éxtasis-odio-adaptación. La verdad es que la de odio creo que la suelo pasar muy rápido, tenuemente, así que supongo que por ahí andaré porque el éxtasis he de reconocer que tampoco fue para echar cohetes. Todavía noto que falta un poco para empezar a estar “como en casa”. Dominar el idioma ayudaría, pero aunque no lo veo imposible, si me parece más complicado de lo que a priori suponía, y a tres meses vista empiezo a pensar que un año quizá no vaya a bastar a no ser que acelere el ritmo. Continuaremos a la espera de ese salto de nivel que llevo esperando desde que llegué.
lefkada
También hay algunos viajes que habrían merecido mención y que si encuentro algo de tiempo ganas caerán por aquí: Lefkada (Grecia), Esmirna (Turquía) y Sofía (Bulgaria). Este último con la suerte de que perdí mi cámara, lo que me ha obligado a dar un salto de calidad que esperemos que se note en las próximas fotos.
éfeso
Una pena que los viajes desde Atenas sean tan caros. En avión por las tasas y la ausencia de low-cost. Por carretera por el precio desorbitado de la gasolina y los peajes. Aun así ya hay nuevos viajes programados: París y Berlín. Prepárense.
Unos vienen, otros se van. La pena es que se van más que vienen, así que Laura ya nos dejó a finales de diciembre (ojalá que para cambiar a mejor) y Joaquín hará lo propio en menos de un mes, mientras que solo viene una compañera nueva. En una semana veremos.
¿Año nuevo, vida nueva? No creo que sea para tanto, pero seguro que algo cambia.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Buscar piso en Atenas
Al llegar fue cuando de verdad entendí lo que quería decir la gente con ir por la calle mirando carteles. Hay una oferta enorme de pisos en alquiler (por lo menos ahora con la crisis) pero al parecer no hay ningún periódico ni web donde se anuncien. Los pisos se encuentran pateándose las calles buscando unos carteles alargados con la palabra ENOIKIAZETAI que se ponen, en principio en los portales, pero que se pueden encontrar en cualquier elemento del mobiliario urbano.
Por supuesto que los carteles tampoco son demasiado descriptivos más allá de los metros cuadrados y un número de habitaciones que a veces incluyen el salón y otras no. Las γκαρσονιέρα (garzonieiras más o menos), que son estudios para una persona, y los pisos pequeños los podemos descartar. Los demás hay que verlos para saber más.
Típicamente los pisos están sin amueblar… bueno, sin amueblar y sin cocina siquiera. Al menos los muebles de cocina sí que suelen estar, pero claro, alquilar un piso teniendo que comprar cocina, horno, frigorífico y lavadora nada más entrar es bastante jodido.
A todo esto muchos de los propietarios no hablan inglés. Menos mal que nos ayuda Laura que en menos de un año se maneja muy decentemente con el griego, porque si no habría sido mucho más difícil…
Al final, después de unos días buscando, nos quedamos con el primer piso que vimos (eso es suerte), gracias a que la mujer que vive en el bajo salió a por nosotros cuando nos vio leyendo el cartel y nos lo enseñó el mismo día que llegamos a Atenas. Cumple con casi todos nuestros requisitos y además, tras duras negociaciones, nos ponen los electrodomésticos.
La segunda parte es firmar el contrato. De nuevo con asesoramiento, tardamos más de diez días desde que vimos el piso hasta que tuvimos las llaves… y encima sin amueblar. En resumen, quince días largos hasta conseguir tener un techo y una cama en Atenas. Tampoco está tan mal. Menos mal a la hospitalidad de Laura y Joaquín, porque si no habría sido mucho peor.
miércoles, 27 de octubre de 2010
De aquí en adelante, estamos en Atenas.



